193 - El explorador

Comencé de chiquito, recorriendo mi casa de arriba a abajo y de izquierda a derecha. Fui preciso y exhaustivo; y llegué a conocerla como a la palma de mi mano. Luego fue la cuadra, con el quiosco, la farmacia y Natalia, aquella vecinita de los rulos platinados. La inquietud adolescente me llevó lejos y en poco tiempo dominé la ciudad, con sus calles y sus avenidas.

Entonces comencé con mi país. Primero cada ciudad y después las provincias enteras hasta que me fueron tan familiares como afeitarme cada mañana. Más tarde pude recorrer los continentes. Uno por uno, ciudad por ciudad, región por región, cultura por cultura; sin haber dejado de lado ni un segundo la minuciosidad de la niñez.

Y alguna vez tuve la suerte de recorrer el universo, ver las estrellas de cerca, husmear entre los planetas y estar cara a cara con Dios.

Pero en ninguna parte me sentí tan bien como entre tus brazos.